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¡Todo sobre el volcán Monte Pelée!

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Actividad eruptiva

Desde la colonización de Martinica por los europeos, en 1635, la historia contabiliza 4 erupciones del monte Pelée. Se trata de 2 erupciones freáticas en 1792, y 1851, luego 2 erupciones magmáticas en 1902 y 1929.

Sin embargo, los vulcanólogos, gracias al análisis de los depósitos eruptivos, han incluidos en la treintena de erupciones volcánicas principales sobre 5.000 años.


El crater activo

 

Se nombraba a una comisión científica y se organizó una expedición hacia el centro eruptivo.

(...)
A medida que se sube la capa de lodo se hace más grueso, y se traslada difícilmente. ¡Desdicha a los malos zapatos! Al mismo tiempo lo detiene que seguíamos nos estrechábamos: llegó un momento en que teníamos al Este, a mano derecha lo arruga del río Blanche y al Oeste, a mano izquierda lo arruga del río Claire.

(...)
Entonces pudimos comtemplar en toda su amplitud y en todo su horror los efectos de la erupción del 5 de agosto. El verdor desapareció de estos lugares de los cuales eran antes la sede eterna. Árboles, hojas, flores se envuelve todo como en una cubierta grisácea. Es la tristeza del invierno con sus árboles desnudados y ensuciados por una nieve negra.(...)

Un silencio lúgubre, un cielo obscurecido por vapores, una atmósfera encargado de un fuerte olor de hidrógeno sulfuroso, completa esta digna escena del Tártaro.

La cuesta de la arruga, sede de esta desolación, es muy rápida; corre del Este al oeste, desde la cumbre del pico del monte Pelée designado bajo el nombre de Morne-Lacroix, pero el suelo no se une se entrecruza de varios acantilados, eso y allí en medio del color gris general, se descubren algunos rasgones donde el suelo es desnudo, son desmoronamientos producidos quizá, por los vapores del volcán o, por las sacudidas que debió imprimir a la tierra.

(...) En cumbre del valle se elevan dos gavillas de un humo blancuzco que indica la presencia de dos bocas volcánicas que pagan sobre el valle y los lugares de alrededores el lodo que los cubre (...) una altura barométrica tomada en estos lugares dio una subida de 966 metros sobre el nivel del mar.

Entonces paseando una mirada sobre esta escena de desolación, consideramos que la acción de la erupción volcánica se había ejercido en un perímetro de más de 8 a 900 metros.

 

 

 
Interpretación errónea

 

Las manifestaciones eruptivas van a disminuir progresivamente para desaparecer durante el año 1852. Pero, las conclusiones de la comisión científica dejan perplejo; explican en parte las reacciones que condujeron al drama de 1902.

Lo que podemos afirmar: Es que la erupción del 5 de agosto fue un acontecimiento muy local, limitado esta vez a la arruga dicha río Claire, y cuyos efectos no se hacen ver a lo sumo más que en una era de 8 a 9 ciento metros.

(...) Que las cenizas o lodos son las únicas materias rechazadas por el volcán. Que no encontramos ni lavas ni rocas incluso de la más pequeña dimensión que pudieran informarse a la erupción. Que la constitución geológica de la Montaña-Pelar hecha rápidamente es verdadero, y con conocimientos limitados, no hizo ver flujos de lava (...). Estas lavas existen sobre todo en la vecindad de los volcanes que vomitan fuego.

Que esta constitución geológica del monte Pelé lleva a pensar que las erupciones anteriores cuya esta montaña pudo ser la sede (erupciones cuyos cráteres se encuentran al menos dos, el del Etang Sec y el lago actual.) debieron ser de la misma naturaleza que la erupción del 5 de agosto. Que todo certifica que debemos classificar el monte Pelée entre los volcanes de cenizas y lodo y no de los volcanes de fuego.

 Que el monte Pelée examinado en todos los sentido no presentó ni rajas, ni desmoronamiento, ni desplazamiento de aguas, que por lo tanto la acción de la erupción del 5 de agosto fue muy circunscrita.

Que la ciudad de Saint-Pierre ubicada a más de 10 kilómetros y el burgo de Prêcheur a 7 kilómetros parecen tener nada que temer de las erupciones, incluso mucho más considerables de la que acaba de tener lugar.

Que nada en el suelo en el cual se basan esos establecimientos indica grandes convulsiones: que para alcanzar la vivienda Ruffin y la vivienda Eynard que son los más próximos a las bocas, sería necesario suponer un desorden bien diferentemente importante que el que existió.

Que las materias vomitadas por las bocas actuales ni siquiera alcanzaron en la vecindad de estas bocas una altura de más de un metro; que encuentran por la cuesta general del lugar y por la excavación del río Blanche una salida natural en la cama de este río que los lleva al mar. Por eso los agricultores de las viviendas que habían huido en la primera sorpresa excitada por la erupción, desde recuperaron sus residencias, y se suministran a sus trabajos, sin tener cuidado con las detonaciones que tienen lugar de vez en cuando, no que al olor de hidrógeno sulfurado que se hace sentir continuamente.

(...)
Pues en resumen el volcán de monte Pelée parece deber ser una curiosidad a añadir a la historia natural de nuestra Martinica, curiosidad que los extranjeros querrán visitar y que por la industria de los habitantes quizá una fuente de salud y riqueza. Por tiempo calma los buques que llegan de Francia y que ven ondular este largo penacho de humo blanco, que se eleva derecho hacia el cielo, deben encontrar que es una decoración pintoresca añadida al país y el complemento que faltaba a la majestad de nuestro viejo monte Pelée.

Esta interpretación será pesada de consecuencias cerca de 50 años más tarde, puesto que consolidará numerosos habitantes de Saint-Pierre y la región Septentrional en un sentimiento ilusorio de seguridad.

 

 

 
1792, erupción menor

 

Se debe en las labores de búsqueda del profesor Alfred Lacroix en 1902 la relación de esta erupción freática.Ésta en efecto no había dejado ningún rastro en la memoria colectiva en Martinica.

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