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Se nombraba a una comisión científica y se organizó una expedición hacia el centro eruptivo. (...) A medida que se sube la capa de lodo se hace más grueso, y se traslada difícilmente. ¡Desdicha a los malos zapatos! Al mismo tiempo lo detiene que seguíamos nos estrechábamos: llegó un momento en que teníamos al Este, a mano derecha lo arruga del río Blanche y al Oeste, a mano izquierda lo arruga del río Claire. (...) Entonces pudimos comtemplar en toda su amplitud y en todo su horror los efectos de la erupción del 5 de agosto. El verdor desapareció de estos lugares de los cuales eran antes la sede eterna. Árboles, hojas, flores se envuelve todo como en una cubierta grisácea. Es la tristeza del invierno con sus árboles desnudados y ensuciados por una nieve negra.(...) Un silencio lúgubre, un cielo obscurecido por vapores, una atmósfera encargado de un fuerte olor de hidrógeno sulfuroso, completa esta digna escena del Tártaro. La cuesta de la arruga, sede de esta desolación, es muy rápida; corre del Este al oeste, desde la cumbre del pico del monte Pelée designado bajo el nombre de Morne-Lacroix, pero el suelo no se une se entrecruza de varios acantilados, eso y allí en medio del color gris general, se descubren algunos rasgones donde el suelo es desnudo, son desmoronamientos producidos quizá, por los vapores del volcán o, por las sacudidas que debió imprimir a la tierra. (...) En cumbre del valle se elevan dos gavillas de un humo blancuzco que indica la presencia de dos bocas volcánicas que pagan sobre el valle y los lugares de alrededores el lodo que los cubre (...) una altura barométrica tomada en estos lugares dio una subida de 966 metros sobre el nivel del mar. Entonces paseando una mirada sobre esta escena de desolación, consideramos que la acción de la erupción volcánica se había ejercido en un perímetro de más de 8 a 900 metros.
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